Los daños cerebrales asociados al alcohol

El daño cerebral provocado por el alcohol y sus trastornos asociados presentan una serie de características comunes.
Barcelona, 20 de diciembre del 2018,
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Cuando hablamos de los daños que produce el alcohol en nuestro organismo, se suele pensar en aquellos que afectan a órganos como el hígado, el páncreas o el estómago. Pero también es capaz de causar un importante deterioro a nivel neurológico, al provocar daños en el cerebro hasta en los casos menos graves de Trastorno por Consumo de Alcohol (TCA).

El daño cerebral relacionado con el consumo crónico de alcohol, es un término científico que engloba diferentes patologías asociadas, como la demencia alcohólica, el síndrome amnésico o el daño cerebral difuso relacionado con el alcohol, entre otros. Incluso en alcohólicos sin signos de de otro tipo de complicaciones es posible detectar daños cerebrales y neurológicos. 

El daño cerebral provocado por el alcohol y sus trastornos asociados presentan una serie de características comunes, como la confusión espacio-temporal, la alteración de la atención y la capacidad de concentración, dificultad para razonar, procesar información y omitir la irrelevante, además de confabulaciones, apatía, depresión e irritabilidad.

El alcohol provoca este deterioro al ser un potente neurotóxico legal que afecta a funciones cognitivas tan importantes como la planificación, la previsión o la solución de problemas complejos. Durante la resaca, que es el resultado de una intoxicación etílica aguda, ya se perciben problemas en las capacidades cognitivas. Pero, si se sigue abusando del alcohol de forma crónica, su acción genera pérdida de sustancia blanca subcortical y atrofia cerebral.

En este sentido, existe una clara relación entre el deterioro cognitivo y el consumo de alcohol. La atrofia cerebral que se genera al abusar de esta sustancia se asocia a importantes alteraciones cognitivas, aunque este daño es total o parcialmente reversible si la persona mantiene la abstinencia de alcohol durante un periodo prolongado de tiempo.

Sin embargo, hay que advertir que el consumo de alcohol en edades tempranas, como la adolescencia, puede alterar el desarrollo cerebral y afectar especialmente a la estructura fundamental de los procesos de memorización. Además, los pacientes con TCA llegan a presentar complicaciones neurológicas al desarrollar diversos déficits vitamínicos, microhemorragias o necrosis cerebrales, los cuales están detrás de diversas patologías clínicas.

Es importante ser consciente de que el alcohol es una sustancia que, si se consume de forma crónica, termina por generar gran cantidad de problemas físicos, psicológicos y personales. Y, aunque un uso moderado no tiene por qué ser sinónimo de complicaciones, cada persona presenta distintos límites respecto a un posible consumo de riesgo. Por lo que, en caso de que se sospeche de estar ante un posible caso de adicción al alcohol, lo mejor es acudir a un especialista médico para que proporcione un tratamiento personalizado.

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